Autor: Héctor T. Arita

  • Los elefantes del Sultán de Sulu

    Elefantes en la corte del rajá de Travancore, India, 1841

    A principios de julio de 1521 la expedición originalmente liderada por Fernando de Magallanes arribó a la isla de Borneo. Apenas unas semanas antes, el 27 de abril, el capitán Magallanes había muerto durante una desafortunada escaramuza con los Lapu-Lapu, los habitantes indígenas de la isla de Mactán, que hoy en día es parte de la Filipinas. El 15 de julio, una delegación de los visitantes fue recibida en el palacio de Siripada, el rajá de Burné (Borneo). La corte del rajá, pletórica de oro, perlas, seda y porcelana, llenó de asombro a los europeos que por primera vez llegaban a esas tierras. Se hablaba de la existencia de un par de perlas del tamaño de un huevo y de otras riquezas inimaginables. Antonio Pigafetta, cronista de la expedición, narra la extraordinaria experiencia en su libro Primer viaje en torno del Globo:

    Al llegar a la ciudad tuvimos que esperar dos horas en la piragua a que vinieran dos elefantes cubiertos con gualdrapas de seda y doce hombres con sendos vasos de porcelana cubiertos de seda para colocar en ellos los regalos.

    La de Pigafetta es la primera mención por un europeo de los elefantes de la isla de Borneo. Resulta un misterio que cronistas posteriores de expediciones europeas no mencionan para nada a los paquidermos de la isla, dado que existe una pequeña población de un poco más de un millar de estos animales en las tierras bajas del noreste de la isla, principalmente en la región malaya de Sabah y en las zonas adyacentes de la región de Kalimantán, Indonesia.

    Distribución del elefante asiático. Mapa: IUCN

    El elefante asiático se distribuye actualmente en poblaciones aisladas en India, el sureste del continente y en las islas de Sri Lanka, Sumatra y Borneo. Los elefantes de esta última población, por su lejanía del resto de los grupos, ha llamado siempre la atención de los esfuerzos de conservación. Hace unos años, un estudio comparativo de DNA (Fernando et al. 2003) demostró que los elefantes de Borneo representan una línea que se separó de las poblaciones del sureste de Asia y de Sumatra hace unos 300,000 años. Ante esta evidencia, los esfuerzos de conservación en Borneo se incrementaron.

    Años más tarde, en 2008, el Conde de Cranbrook, quien es curador honorario en el museo de Historia Natural de Sarawak, Malasia, y sus colaboradores, propusieron una interpretación alternativa a los resultados del estudio molecular. Cranbrook et al. señalaron que en Borneo no hay rastros de elefantes en sitios arqueológicos y que el reporte de material encontrado en una cueva con depósitos de 45,000 años de antigüedad es dudoso. Por el contrario, en la isla de Java, en donde los elefantes desaparecieron poco después de la llegada de los europeos, hay evidencias de la existencia de estos animales tanto en sitios arqueológicos como en depósitos de decenas de miles de años de antigüedad.

    Elefante de Borneo. Fernando et al. 2003

    Cranbrook y sus colegas proponen que los elefantes de Borneo son descendientes de la población de Java. Según esta hipótesis, los elefantes de Borneo habrían sido importados por los diferentes rajás de Sulu durante el siglo XV, o incluso podrían haber sido parte de ostentosos obsequios por parte del rajá de Java a su contraparte en Sulu. El sultanato de Sulu prosperó en las islas del sur de lo que hoy en día son las Filipinas y en el norte de Borneo. Se sabe por registros históricos como el de Pigafetta que los elefantes eran elementos comunes en las cortes de la región, aunque es claro que este animal no es natural en las islas de Filipinas. De acuerdo con la hipótesis de Cranbrook y sus colegas, los elefantes de Borneo serían descendientes de animales que habrían escapado del cautiverio y serían en realidad descendientes de animales provenientes de Java. Esta explicación es consistente con los resultados del estudio molecular, ya que los elefantes en Java podrían haber evolucionado independientemente de las poblaciones del Asia continental, generando un patrón como el encontrado por ese estudio.

    Si Cranbrook y sus colaboradores están en lo correcto, los elefantes de Borneo serían un ejemplo muy curioso de supervivencia de un animal muy particular, el elefante de Java, en un sitio lejano al de su origen. El movimiento habría resultado además como consecuencia de la vanidad de los sultanes de Sulu por poseer estos animales en sus cortes.

    Referencias
    Cranbrook, Earl of, J. Payne, C. M. U. Leh.. 2008. Origin of the elephants Elephas maximus L. of Borneo. Sarawak Museum Journal.
    Fernando P., et al. 2003. DNA Analysis Indicates That Asian Elephants Are Native to Borneo and Are Therefore a High Priority for ConservationPLoS Biol 1 (1): e6.
    International Union for Conservation of Nature (IUCN). http://www.iucnredlist.org/. Mapa obtenido el 4 de febrero de 2012.
    Pigafetta, A. (1922) Primer viaje en torno del Globo. Traducción de Federico Ruiz Morcuende. Madrid, Calpe. (Edición del cuarto centenario del viaje de Magallanes).

  • El hongo de Bob Esponja y el tábano de Beyoncé

    El hongo de Bob Esponja y el tábano de Beyoncé

    Beyoncé. Imagen de Wikipedia

    La semana pasada circularon por internet noticias sobre la descripción de una nueva especie de tábano, el Scaptia beyonceae. La descripción técnica de la nueva mosca fue publicada en el 2011 en el Australian Journal of Entomology y seguramente no habría llamado la atención de la prensa de no ser porque el nombre de la especie fue acuñado para honrar a Beyoncé Knowles, la cantante y compositora conocida por su escultural fisonomía, descrita por la prensa de espectáculos como «bootylicious». Bryan Lessard, el entomólogo que descubrió la nueva especie, explicó a los medios que la parte posterior del abdomen del tábano, con su llamativa coloración dorada, fue lo que le recordó a la diva norteamericana, y que además su intención fue mostrar el lado divertido de la taxonomía

    La asignación del nombre del nuevo tábano cumplió con todas las reglas establecidas en el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica. En realidad, el Código reglamenta más bien el uso y validez de los nombres científicos, y no tanto su acuñación. Por supuesto, todo nombre científico debe estar en latín, o al menos debe estar latinizado, debe seguir las reglas gramaticales de esa lengua, y debe consistir de dos palabras, una denotando el género y otra haciendo referencia a la especie. Ahora bien, cuando se trata de escoger el nombre para una especie nueva, el Código tiene solamente una recomendación muy general:

    Recomendación 25C. Los autores deben tener cuidado razonable y consideración en la formación de nuevos nombres para asegurarse que estos sean escogidos teniendo en mente a los usuarios posteriores y que, dentro de lo posible, los nombres sean apropiados, sucintos, eufónicos, fáciles de recordar y que no sean ofensivos.

    Estrictamente hablando, no hay nada que impida a un especialista emplear cualquier nombre que se le ocurra, aunque normalmente el sentido común impera y son muy raros los intentos de acuñar nombres ofensivos. Lo que sí sucede con cierta frecuencia es la dedicación de nombres nuevos a colegas, parientes, amigos, o cónyuges, aunque en este último caso hay ejemplos verídicos de científicos que han usado el nombre de su ex-cónyuge para designar alguna especie de parásito o animal de apariencia desagradable.

    Eristalis gatesi

    El tábano dedicado a Beyoncé no es para nada un caso aislado. Existe la araña Calponia harrisonfordi, nombrada así por Norman Platnick para agradecer la colaboración de Harrison Ford en un documental sobre artrópodos. También hay una rana llamada Dendropsophus stingi en honor de Gordon M. T. Sumner, mejor conocido como Sting, un díptero conocido como Eristalis gatesi (en honor de Bill Gates) y una avispa llamada Xanthosomnium froesei que celebra por partida doble a Edgar Froese, fundador del grupo alemán Tangerine Dream (Xanthosomnium significa algo así como sueño amarillo-naranja, y hace referencia al nombre del grupo de música electrónica).

    Anophtalmus hitleri. Foto: Wikipedia

    Tampoco es raro encontrar casos de biólogos que se han dejado llevar por su ardor nacionalista y han dedicado el nombre de algún organismo al político de su preferencia. Un caso famoso es el del escarabajo cavernícola bautizado como Anophtalmus hitleri por el entomólogo alemán Oscar Scheibel en 1937 para celebrar a su admirado führer. En 2005, Kelly Miller y Quentin Wheeler describieron varias especies de escarabajos del género Agathidium, entre ellas A. bushi, A. cheneyi y A. rumsfeldi, nombradas así en honor de quienes en ese entonces eran el presidente, el vicepresidente y el secretario de defensa de los Estados Unidos. Es importante mencionar, sin embargo, que otra especie descrita por Miller y Wheeler es Agathidium vaderi, nombrada así por el temible Darth Vader, siniestro personaje de la saga de películas de Star Wars. Más recientemente, una especie de líquen ha sido llamada Caloplaca obamae en honor del actual presidente de los Estados Unidos.

    Un caso similar de ardor patriótico reflejado en la taxonomía es el trabajo de Pablo de la Llave y Juan J. Martínez de Lexarza Novorum Vegetabilium Descriptiones de 1824-1825, en la que acuñaron varios nombres de plantas haciendo honor a los héroes de la independencia de México. Abasoloa, Aldama, Allendea, Bravoa, Galeana, Hidalgoa, Leona y Morelesia son algunos de esos nombres. Desafortunadamente, la gran mayoría de esos nombres entraron en sinonimia (es decir, que estudios posteriores mostraron que correspondían a plantas que ya habían sido descritas antes) y ya no se utilizan. Uno de los nombres de De la Llave y Martínez Lexarza que aún es válido es Casimiroa edulis, el zapote blanco, que fue usado en honor de Casimiro Gómez, un indígena otomí que murió fusilado por su participación en la gesta de independencia.

    Spongiforma squarepantsii. Foto: Wikipedia

    La reglamentación internacional sugiere que en la descripción de una nueva especie se incluya una breve explicación del significado de los nuevos nombres que se empleen. En un artículo reciente que contiene la descripción de una nueva especie de hongo proveniente de Borneo se explica que el nombre Spongiforma squarepantsii fue usado en honor del «famoso personaje de caricaturas Bob Esponja» (SpongeBob SquarePants en inglés), «cuya forma tiene un gran parecido con el nuevo hongo. Adicionalmente, el himenio, al ser observado a través del microscopio electrónico de barrido […], se ve como un fondo del mar cubierto con esponjas tubulares, que recuerda el hogar ficticio de Bob Esponja.» Este ejemplo muestra como, siempre y cuando se cumplan con las reglas del Código, prácticamente cualquier nombre puede ser utilizado para nombrar una especie nueva.

    Referencias
    Beltrán, E. 1984. Contribución de México a la biología. Consejo Nacional para la Enseñanza de la Biología, A. C., México, D. F.
    Desjardin, D. E
    . et al. 2011. Spongiforma squarepantsii, a new species of gasteroid bolete from Borneo. Mycologia 103:1119-1123.
    Lessard, B. D. y David K. Yeates. 2011. New species of the Australian horse fly subgenus Scaptia (Plinthina)Walker 1850 (Diptera: Tabanidae), including species descriptions and a revised key. Australian Journal of Entomology 50:241-252.

  • La rata de Américo Vespucio

    Américo Vespucio

    Una de las figuras más controvertidas en la historia de la exploración del mundo es sin duda la de Américo Vespucio, navegante florentino que trabajó al servicio de las cortes portuguesa y española durante los años del descubrimiento de las tierras del Nuevo Mundo. En 1507, el geógrafo y cartógrafo alemán Martin Waldseemüller publicó un mapa en el que las nuevas tierras localizadas al oeste del Océano Atlántico eran llamadas «América», haciendo honor a Vespucio, quien supuestamente había sido la primera persona en percatarse de la existencia de un nuevo continente.

    La figura de Vespucio se ha visto desde entonces rodeada de dudas sobre la verosimilitud de los relatos que han exaltado su contribución al conocimiento de la geografía del continente que lleva su nombre. Los escritos atribuidos a Vespucio que sobreviven hasta nuestros días no hacen sino alimentar la controversia, ya que están plagados de contradicciones, descripciones confusas y fechas inverosímiles. En años recientes se ha sugerido que extensas secciones de esos escritos corresponden en realidad al trabajo de editores que añadieron material, en muchos casos ficticio, a los escritos originales de Vespucio.

    Uno de esos controvertidos relatos corresponde con el llamado cuarto viaje de Vespucio, descrito en la Lettera di Amerigo Vespucci delle isole nuovamente trovate in quattro suoi viaggi o «Carta de Américo Vespucio sobre las nuevas islas descubiertas durante sus cuatro viajes». El viaje, si es que realmente tuvo lugar, fue encomendado por Manuel I de Portugal y comandado por el capitán Gonzalo Coelho. Después de partir de Lisboa el 10 de mayo de 1503, la expedición pasó por Cabo Verde y por Sierra Leona en la costa Africana, para de ahí enfilar hacia las tierras recién descubiertas por Pedro Alvares Cabral en lo que hoy es Brasil. El 10 de agosto, día de San Lorenzo, estando a tres grados de latitud sur, los viajeros se encontraron con «una isla en la mitad del mar, muy alta y bella en su configuración», según se narra en la Lettera, que continúa:

    Encontramos que la isla estaba desierta, con abundancia de agua dulce, numerosos árboles y llena de aves terrestres y marinas en incontable cantidad. Eran tan mansas que las podíamos tomar con las manos. Cogimos tantas que pudimos llenar una de las lanchas con estos animales. No vimos otra cosa que ratas de gran tamaño, lagartijas con dos colas y algunas serpientes.

    Probable ruta del cuarto viaje de A. Vespucio. Mapa Google Earth

    La isla a la que se hace alusión es sin duda la mayor del archipiélago de Fernando de Noronha, localizado a unos 350 km de la costa brasileña y a poco menos de cuatro grados de latitud sur. El archipiélago y la isla más grande llevan el nombre de Fernão de Loronha, comerciante de la época que probablemente haya sido el patrocinador de la expedición. Loronha era el principal impulsor de la explotación del palo brasil (Caesalpinia echinata), un árbol del que se extraía una valiosa tintura roja y que dio posteriormente nombre al país.

    Existen serias dudas sobre la veracidad del relato en la Lettera. Para empezar, en el mapa de Cantino de 1502 ya aparece la isla de Fernando de Noronha con el nombre Sāo Joāo da Quaresma. Resulta inverosímil que Vespucio, avezado navegante,  no hubiera conocido el dato cuando supuestamente arribó a la isla en 1503 o posteriormente cuando escribió la Lettera. Otro argumento que se esgrimió por mucho tiempo es que los exploradores de los siglos posteriores a Vespucio nunca encontraron señales de las ratas de gran tamaño (topi molti grandi) que menciona la Lettera.

    Trachylepis atlantica. Foto: Jim Skea, Wikimedia

    A finales del siglo XIX, cuando la isla funcionaba como prisión, los naturalistas John Branner y H. N. Ridley visitaron el archipiélago. Además de las aves, los únicos vertebrados nativos de la isla que se conocían eran una lagartija escíncida (Trachylepis atlantica) y una anfisbena (Amphisbaena ridleyi), que podrían corresponder con las lagartijas y las serpientes mencionadas en la Lettera. Las lagartijas de dos colas probablemente eran individuos que estaban en proceso de regenerar la cola luego de un percance y las anfisbenas tienen un aspecto que semeja a las serpientes, aunque no pertenecen a ese grupo de animales. Branner y Ridley encontraron las islas infestadas de ratas y ratones, pero claramente estas eran ratas comunes (género Rattus) y ratones domésticos (Mus musculus) que habían llegado junto con los primeros colonizadores. Los dos naturalistas mostraron su asombro ante la cantidad de roedores. «Es simplemente imposible visualizar, sin haberlo observado y experimentado, cómo  los ratones pueden existir en tales cantidades», escribió Branner al describir la plaga de roedores en la isla Rapta. Las ratas de gran tamaño de Vespucio, en cambio, parecían haberse desvanecido sin dejar rastro.

    En 1973, Storrs Olson, ornitólogo de la Institución Smithsoniana en Washington, encontró restos óseos de un roedor en la parte noreste de la isla de Fernando Noronha. Años más tarde, en 1999, Michael Carleton y Olson describieron formalmente los huesos como pertenecientes a una nueva especie de rata, a la que llamaron Noronhomys vespuccii (la rata de Noronha de Vespucio). Carleton y Olson ubicaron la nueva especie dentro de un grupo de roedores de Sudamérica que se caracterizan por su gran tamaño; se estima que Noronhomys tenía un peso de unos 250 gramos, siendo entonces bastante más robustas que las ratas comunes, que normalmente pesan unos 150 gramos.  Aunque Noronhomys ya no se encuentra en la isla, es muy probable que en el  momento de la llegada de los europeos existiera todavía una población numerosa que se habría extinguido posteriormente por la introducción de ratas comunes y animales domésticos. Es muy probable que las «ratas de gran tamaño» que observó Vespucio hayan sido, en efecto, de la especie que ahora lleva su nombre.

    El re-descubrimiento de las ratas nativas de Fernando de Noronha aporta elementos tanto para el estudio histórico como natural de las islas. Por un lado, muestra que la persona que escribió la Lettera —haya sido éste el propio Vespucio o no– seguramente visitó la isla u obtuvo la información de un testigo de primera mano. Por el lado de las ciencias naturales, el archipiélago de Fernando Noronha sigue siendo una fuente de enigmas. Aunque los parientes más cercanos de las ratas nativas son roedores sudamericanos, los ancestros de las lagartijas parecen tener un origen africano, según estudios recientes. Tanto Vespucio como la isla que supuestamente visitó en 1503 permanecen envueltos en cierto aire de misterio y controversia.

    Referencias
    Branner JC
    . 1888. Notes on the fauna of the islands of Fernando de Noronha. The American Naturalist 22:861-871.
    Carleton, MD y SL Olson. 1999. Amerigo Vespucci and the rat of Fernando de Noronha: A new genus and species of Rodentia (Muridae: Sigmodontinae) from a volcanic island off Brazil’s continental shelf. American Museum Novitates 3256:1-59.
    Ridley HN. 1890. Notes on the zoology of Fernando Noronha. Journal of the Linnean Society of London, Zoology 20:473-570.