“Mitología natural” es un blog personal de historias sobre el origen y evolución del cosmos, entendido éste como el conjunto de todas las cosas materiales que existen y que han existido. El enfoque del blog no es religioso, ni siquiera espiritual, aunque se emplean relatos provenientes de diferentes religiones del mundo como vía para hacer más atractivos los artículos. Es un blog sobre ciencia y sobre la visión del universo de acuerdo con los descubrimientos científicos más recientes, englobados en una serie de narraciones análogas a las mitologías tradicionales.
El término “mito” se usa aquí más o menos como lo define el filósofo William Grassie: ”Una historia que sirve para definir la visión cósmica fundamental de una cultura a través de la explicación de algunos aspectos del mundo natural y mediante la definición de los ideales y las costumbres psicológicas y sociales de una sociedad.” En este sentido, un mito no necesariamente es “una historia ficticia” o una “narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico”, como lo define el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.
Tampoco he querido encasillar esta serie de artículos dentro de la llamada “épica de la evolución”, una visión que intenta conciliar los descubrimientos científicos sobre el cosmos con las creencias religiosas o las motivaciones espirituales de las personas. Aunque las narrativas de la épica de la evolución y las de la mitología natural son fundamentalmente las mismas, mi aproximación es completamente secular, sin que por ello quiera ignorar o mucho menos denostar las creencias religiosas personales. Mi perspectiva en este blog es básicamente una visión pragmática de la idea de los magisterios separados de Stephen Jay Gould: para entender el cosmos puede uno estudiar los mecanismos y la evidencia empírica (magisterio de la ciencia) y/o buscar las causas últimas y las razones de ser de las cosas (magisterio de la religión). Este blog pertenece inequívocamente al primer conjunto.
Mi motivación para escribir este blog es por una parte egoísta, pues es una manera de explorar mi propia curiosidad, para seguir aprendiendo sobre el cosmos y para poner cierto orden en mis pensamientos. Por otro lado, otra motivación es compartir con un público relativamente anónimo mis propias inquietudes. Por la propia naturaleza del blog, estaré escribiendo en ocasiones sobre temas totalmente alejados de mi especialidad académica, y sinceramente espero que algunos de los lectores puedan brindarme comentarios o correcciones para afinar mi comprensión sobre esos temas.
Wile E. Coyote, el famoso coyote de las caricaturas, es un personaje astuto y demasiado seguro de sí mismo que urde complicados planes para alcanzar su única meta en la vida, la captura del correcaminos. En lugar de la simple persecución de su presa, el coyote emplea la planeación, el engaño y las trampas para lograr su objetivo, casi siempre con el apoyo de tecnologías provistas por la compañía Acme. Estos atributos, aunados a sus repetidos fracasos, hacen de Wile una cómica representación del arquetipo del trickster.
Un arquetipo es un modelo de un personaje o figura mitológica que se repite en múltiples culturas. Las figuras del héroe juvenil, el anciano mentor y el emisario del mal son ejemplos clásicos de los arquetipos estudiados en gran detalle por Joseph Campbell. El arquetipo del trickster (embaucador), un personaje astuto que logra sus objetivos a través de trucos, engaños y hasta bromas, aparece en relatos mitológicos de todo el mundo. Loki de la mitología escandinava y Hermes y Odiseo, de la griega, son ejemplos de este arquetipo.
En varias culturas, el trickster se representa como un cánido pequeño, no poderoso físicamente, pero con la inteligencia suficiente para derrotar enemigos más fuertes a través de engaños. Así, en la literatura medieval de Europa, Renard el zorro frecuentemente logra engañar a Isengardo el lobo, mientras que el chacal en la cultura de los Khoikhoi (antes llamados hotentotes) hace lo propio con el poderoso león.
Wile E. Coyote. Representación antropomórfica de Coyote de la mitologia de las culturas nativas de Norteamérica. Ilustración de Huehuecóyotl en el códice Borgia
El coyote como imagen del trickster
En relatos de varias culturas originarias del oeste de Norteamérica, Coyote es el trickster que se contrapone a la imagen de liderazgo y sabiduría de Lobo o a la poderosa figura de Oso. La mitología mexica representa a Huehuecóyotl (“coyote muy viejo”), el dios de las artes, como un coyote danzarín y con varios atributos del trickster. Se dice que solía gastar bromas a otros dioses, en muchas ocasiones metiéndose en problemas cuando sus trucos fallaban.
En ese aspecto, Huehuecóyotl se asemeja a Wile E. Coyote y también a la figura del trickster de los Winnebago de la región de los Grandes Lagos, un personaje antropomorfo inteligente y tramposo que frecuentemente fracasaba en sus intentos por engañar, en muchas ocasiones culpando a los demás de sus fallos. En la reciente película Coyote vs Acme (2026), Wile E. Coyote culpa a la compañía Acme por todos sus fracasos y demanda a la corporación por daños y perjuicios, llevando la figura del trickster a un nuevo nivel de comicidad y absurdez.
El coyote del mundo real
El coyote (Canis latrans) es un cánido con características ecológicas y conductuales que lo asemejan a la figura arquetípica del trickster. Se trata de un animal sumamente adaptable y versátil que lo mismo consume pequeñas presas que frutos, insectos o carroña; puede vivir en solitario o formar pequeños grupos, habitando todo tipo de ambientes, incluso los cercanos a las poblaciones humanas. Es un animal que rara vez se deja ver pero que deja clara su presencia con una amplia variedad de vocalizaciones como ladridos, gruñidos y aullidos. Se sabe que puede competir con otros carnívoros más fuertes, como los lobos y los tejones, disputando con ellos los restos de sus cacerías.
No es difícil imaginar cómo todos estos atributos de los coyotes hayan impregnado la imaginación de los pueblos nativos de Norteamérica en la fabricación del personaje arquetípico de Coyote, un ser esquivo y astuto capaz de vencer enemigos más poderosos a través de artimañas y mentiras.
Coyote del Desierto Sonorense. Imagen generada con IA con supervisión humana para retener veracidad científica del entorno.
Poste totémico con la figura del pájaro de trueno en la punta. Wikimedia commons
El tótem del pájaro de trueno es una de las figuras más importantes en la mitología de los pueblos indígenas de Norteamérica. En el noroeste de los Estados Unidos muchos de los postes totémicos tienen en la punta una imagen del pájaro de trueno, mostrando su posición predominante en las creencias de los pueblos nativos. El nombre de este pájaro mitológico viene de la creencia de que es el aleteo de esta portentosa ave lo que genera los vientos y los truenos durante las tormentas.
Este relato de la gente Ho-Chunk (o Winnebago), un grupo nativo de la región de los Grandes Lagos en el norte de los Estados Unidos, nos explica el origen de las aves como descendientes de los pájaros de trueno.
Origen de las aves según los Ho-Chunk del norte de los Estados Unidos
Basado en relatos de la página http://www.hotcakencyclopedia.com (consultada en agosto de 2026). Estos relatos están basados a su vez en la recopilación de Thomas Foster. 1876-1877. Foster’s Indian record and historical data. Washington, D. C.
Imagen del pájaro de trueno basada en la figura del poste totémico de la figura 1 y otras representaciones de los pueblos originarios del norte y noroeste de los Estados Unidos.
Las primeras aves creadas por el Constructor de la Tierra fueron los Truenos, los que pueden volverse invisibles a voluntad. Cuando los Pájaros de Trueno cursaban los espacios celestiales, de cuando en cuando perdían alguna pluma. Es a partir de estas plumas que surgieron a la existencia las demás aves, los pájaros visibles.
A partir de las plumas más grandes surgió la raza de las majestuosas águilas. De otras de las plumas grandes se generaron los halcones y otras aves de presa. Las codornices aparecieron a partir de las plumas más pequeñas de las alas. De las plumas del cuerpo derivaron los petirrojos y las palomas. Finalmente, del plumón aparecieron las aves más pequeñas, como las golondrinas y los colibríes.
Se puede decir, entonces, que todas las aves de la Tierra son descendientes de los Pájaros de Trueno. Por eso, los llamados Truenos son los pájaros con mayor poder, y no tienen el menor empacho en demostrar su estatus superior. Cuando surge alguna disputa entre los pertenecientes a los primeros Truenos y algún pájaro de la familia de los visibles, los Truenos generalmente terminarán la discusión espetando con gran arrogancia: “Bueno, pero si tú no eres sino una pluma de las mías.” Más aún, a alguna de las aves más pequeñas podrán recordarle su inferior origen señalando que no son sino parte de la pelusa de sus plumas.
Las plumas y la evolución de las aves
Más información disponible en el capítulo IV de las Crónicas de la extinción de Héctor T. Arita (2016, colección “la ciencia para todos”, Fondo de Cultura Económica, México)
En 1860 se hallaron en Alemania los restos fósiles de Archaeopteryx (“ala o pluma antigua”), un animal que vivió en el Jurásico, hace unos 150 millones de años, cuando Europa era un archipiélago con clima semitropical. El animal era sin duda un ave, la más antigua que se conoce, puesto que el material fósil muestra claramente el contorno de las alas e incluso la impresión de algunas de las plumas.
Sin embargo, Archaeopteryx también tenía características no aviares, como dientes en las mandíbulas y dedos con garras en las alas. Por esta combinación de atributos fue considerado una forma de transición evolutiva entre los reptiles y las aves. En la misma región de Alemania se hallaron también fósiles de dinosaurios que mostraban una gran semejanza con Archaeopteryx, excepto que no tenían plumas. La semejanza era tan notable que Thomas Huxley, un científico inglés del siglo XIX, llegó a decir que, si algún día se encontrara un fósil de dinosaurio con plumas, sería imposible distinguirlo de un ave. ¿Sería posible, se preguntó Huxley, que las aves hubiesen evolucionado a partir de los dinosaurios?
Fósil de Archaeopteryx (izquierda) y reconstrucción moderna (derecha). Imágenes de Wikimedia Commons
La predicción de Huxley se cumplió en 1994 cuando se descubrió en China el fósil de un dinosaurio con claras huellas de plumas. Desde entonces se ha encontrado evidencia de plumas en muchos otros dinosaurios. Hoy en día, la mayoría de los expertos están convencidos no solamente de que las aves son descendientes de los dinosaurios, sino que de hecho pertenecen a un grupo de ellos llamados terópodos, que incluyen entre otros a los conocidos tiranosaurios y velocirraptores. En otras palabras, las aves son dinosaurios, los únicos que sobrevivieron hasta nuestros días.
Estudios recientes han señalado una serie de cambios evolutivos que comenzaron unos 50 millones antes de la existencia de Archaeopteryx y que llevaron al surgimiento de las aves. Uno de esos cambios fue la aparición de las plumas entre los terópodos. En su origen, las plumas servían para el aislamiento térmico o funcionaban como coloridas señales visuales, pero posteriormente jugaron un papel fundamental en la evolución de la capacidad de volar. Metafóricamente, como en la historia de los Ho-Chunk, se puede decir que las aves modernas surgieron de las plumas de sus ancestros.
La mitología explica los terremotos y las erupciones volcánicas a través de los caprichos o los movimientos azarosos de algún dios o ser prodigioso. Según la mitología griega, Poseidón provoca los movimientos de la tierra azotando su tridente contra el suelo. En la mitología nórdica, es Loki el que provoca los temblores cuando se mueve dentro de una cueva en la que ha sido encerrado en castigo por un crimen. Los frecuentes terremotos en Japón se explican en la mitología de ese país por los espasmos de Namazu, un gigantesco bagre que vive bajo la tierra.
Esta historia de los Batak explica los movimientos sísmicos y la formación de la tierra firme a partir de una montaña primigenia:
Naga Padoha. Imagen generada con Inteligencia Artificial y posteriormente editada en Photoshop
El origen de la tierra firme, contada por los Batak de Sumatra (Indonesia)
Relato basado en Stephen Prothero. 2010. God is not one. Harper Collins y en Federico Carlos Sainz de Robles. 1944. Diccionario mitológico universal. Aguilar
En el principio de los tiempos la Tierra descansaba en la cabeza de Naga Padoha, un monstruo marino con forma de serpiente, pero con tres cuernos en la cabeza. Un día, el monstruo sacudió su cabeza y la Tierra cayó en los abismos del mar. Batara Guru, el divino padre, envió a su hija Sideak Parujar en busca de las tierras inundadas. La esforzada hija cumplió su cometido, pero no encontró tierra firme en donde apoyarse para rescatar la Tierra, por lo que su atento padre dejó caer desde los cielos el monte Bakarra para que la hija tuviera un punto de apoyo.
El monte Bakarra cayó en la cabeza de Naga Padoha y a partir de él la tierra firme se extendió nuevamente entre los cuernos del monstruo. Desde entonces, hay una lucha continua entre Naga Padoha, que se estremece de cuando en cuando intentando deshacerse de la carga sobre su cabeza, y Batara Guru, que hace todo lo posible para evitar que lo logre. Cada vez que el monstruo marino sacude su cabeza se produce uno de los fuertes temblores que sacuden la Tierra.
En un momento en el que Naga Padoha parecía salirse de control y amenazaba con destruir la Tierra, Batara Guru envió a uno de sus hijos a atar las manos y pies del monstruo. Este, enfurecido, se revolcó con renovada fuerza tratando de desatarse y de quitarse de la cabeza el peso de la Tierra. Así, los terremotos han continuado y continuarán hasta que finalmente la Tierra caiga de la cabeza del monstruo.
El súpervolcan de la isla de Sumatra
La mitología de los Batak explica el origen de la tierra firme a partir del crecimiento del monte Bakarra. En la isla de Sumatra del mundo real, la erupción de un gigantesco volcán hace miles de años modificó por completo la topografía de la región, dejando como vestigio un enorme lago. Toba es un apacible lago turístico situado en el norte de Sumatra. El extenso cuerpo de agua, de unos 100 kilómetros de largo y con una profundidad máxima de 500 metros, presenta paisajes tan tranquilos que muy pocos visitantes se imaginarían que en ese lugar se produjo la explosión más violenta de los últimos 25 millones de años.
Localización y extensión del lago Toba en una caldera volcánica de la isla de Sumatra, sureste de Asia. Imagen generada con Inteligencia Artificial.
El propio lago es una especie de cicatriz de esa explosión: Toba es de hecho un supervolcán que hizo erupción y estalló hace 73,000 años, dejando como rastro una enorme depresión, una caldera volcánica, que a lo largo del tiempo se llenó de agua y formó el actual lago de Toba. La explosión del supervolcán fue unas 100 veces más intensa que la erupción más violenta en tiempos históricos, la del volcán Tambora en 1815. A su vez, el evento de Tambora fue más de diez veces más intenso que las erupciones del monte Santa Helena en 1980.
La erupción de Toba es sólo una de las muchas manifestaciones de la intensa actividad geológica de Sumatra. La isla se encuentra en el límite entre dos de las grandes placas tectónicas del planeta. Estas placas son pedazos de la litosfera (la capa sólida más externa de la Tierra) que se mueven como si flotaran sobre el manto del planeta, que es una capa interna con material fluido. Cuando las placas se deslizan entre sí o se fracturan, se liberan cantidades enormes de energía que produce los terremotos. Asimismo, en las zonas de convergencia de placas abundan los volcanes, que son lugares en los que el magma encuentra camino hacia la superficie.
Como otros sitios localizados en zonas de convergencia de placas tectónicas, Sumatra tiene un largo historial de espectaculares erupciones volcánicas y de destructivos terremotos, como el sismo que produjo el tsunami de diciembre de 2004, que cobró miles de vidas en el sureste de Asia. Aunque la ciencia ha dado pasos importantes para entender los mecanismos que producen los terremotos y las erupciones volcánicas, aún no es posible predecir con exactitud la ocurrencia de esos fenómenos. Los terremotos siguen siendo casi tan impredecibles como las sacudidas de Naga Padoha, el monstruo marino de los Batak.