LAS PLUMAS Y EL ORIGEN DE LAS AVES

Poste totémico con la figura del pájaro de trueno en la punta. Wikimedia commons

El tótem del pájaro de trueno es una de las figuras más importantes en la mitología de los pueblos indígenas de Norteamérica. En el noroeste de los Estados Unidos muchos de los postes totémicos tienen en la punta una imagen del pájaro de trueno, mostrando su posición predominante en las creencias de los pueblos nativos. El nombre de este pájaro mitológico viene de la creencia de que es el aleteo de esta portentosa ave lo que genera los vientos y los truenos durante las tormentas.

Este relato de la gente Ho-Chunk (o Winnebago), un grupo nativo de la región de los Grandes Lagos en el norte de los Estados Unidos, nos explica el origen de las aves como descendientes de los pájaros de trueno.

Origen de las aves según los Ho-Chunk del norte de los Estados Unidos

Basado en relatos de la página http://www.hotcakencyclopedia.com (consultada en agosto de 2026). Estos relatos están basados a su vez en la recopilación de Thomas Foster. 1876-1877. Foster’s Indian record and historical data. Washington, D. C.

Imagen del pájaro de trueno basada en la figura del poste totémico de la figura 1 y otras representaciones de los pueblos originarios del norte y noroeste de los Estados Unidos.

Las primeras aves creadas por el Constructor de la Tierra fueron los Truenos, los que pueden volverse invisibles a voluntad. Cuando los Pájaros de Trueno cursaban los espacios celestiales, de cuando en cuando perdían alguna pluma. Es a partir de estas plumas que surgieron a la existencia las demás aves, los pájaros visibles.

          A partir de las plumas más grandes surgió la raza de las majestuosas águilas. De otras de las plumas grandes se generaron los halcones y otras aves de presa. Las codornices aparecieron a partir de las plumas más pequeñas de las alas. De las plumas del cuerpo derivaron los petirrojos y las palomas. Finalmente, del plumón aparecieron las aves más pequeñas, como las golondrinas y los colibríes.

          Se puede decir, entonces, que todas las aves de la Tierra son descendientes de los Pájaros de Trueno. Por eso, los llamados Truenos son los pájaros con mayor poder, y no tienen el menor empacho en demostrar su estatus superior. Cuando surge alguna disputa entre los pertenecientes a los primeros Truenos y algún pájaro de la familia de los visibles, los Truenos generalmente terminarán la discusión espetando con gran arrogancia: “Bueno, pero si tú no eres sino una pluma de las mías.” Más aún, a alguna de las aves más pequeñas podrán recordarle su inferior origen señalando que no son sino parte de la pelusa de sus plumas.

Las plumas y la evolución de las aves

Más información disponible en el capítulo IV de las Crónicas de la extinción de Héctor T. Arita (2016, colección “la ciencia para todos”, Fondo de Cultura Económica, México)

En 1860 se hallaron en Alemania los restos fósiles de Archaeopteryx (“ala o pluma antigua”), un animal que vivió en el Jurásico, hace unos 150 millones de años, cuando Europa era un archipiélago con clima semitropical. El animal era sin duda un ave, la más antigua que se conoce, puesto que el material fósil muestra claramente el contorno de las alas e incluso la impresión de algunas de las plumas.

Sin embargo, Archaeopteryx también tenía características no aviares, como dientes en las mandíbulas y dedos con garras en las alas. Por esta combinación de atributos fue considerado una forma de transición evolutiva entre los reptiles y las aves. En la misma región de Alemania se hallaron también fósiles de dinosaurios que mostraban una gran semejanza con Archaeopteryx, excepto que no tenían plumas. La semejanza era tan notable que Thomas Huxley, un científico inglés del siglo XIX, llegó a decir que, si algún día se encontrara un fósil de dinosaurio con plumas, sería imposible distinguirlo de un ave. ¿Sería posible, se preguntó Huxley, que las aves hubiesen evolucionado a partir de los dinosaurios?

Fósil de Archaeopteryx (izquierda) y reconstrucción moderna (derecha). Imágenes de Wikimedia Commons

          La predicción de Huxley se cumplió en 1994 cuando se descubrió en China el fósil de un dinosaurio con claras huellas de plumas. Desde entonces se ha encontrado evidencia de plumas en muchos otros dinosaurios. Hoy en día, la mayoría de los expertos están convencidos no solamente de que las aves son descendientes de los dinosaurios, sino que de hecho pertenecen a un grupo de ellos llamados terópodos, que incluyen entre otros a los conocidos tiranosaurios y velocirraptores. En otras palabras, las aves son dinosaurios, los únicos que sobrevivieron hasta nuestros días.

          Estudios recientes han señalado una serie de cambios evolutivos que comenzaron unos 50 millones antes de la existencia de Archaeopteryx y que llevaron al surgimiento de las aves. Uno de esos cambios fue la aparición de las plumas entre los terópodos. En su origen, las plumas servían para el aislamiento térmico o funcionaban como coloridas señales visuales, pero posteriormente jugaron un papel fundamental en la evolución de la capacidad de volar. Metafóricamente, como en la historia de los Ho-Chunk, se puede decir que las aves modernas surgieron de las plumas de sus ancestros.

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