Blog

  • La rata de Américo Vespucio

    Américo Vespucio

    Una de las figuras más controvertidas en la historia de la exploración del mundo es sin duda la de Américo Vespucio, navegante florentino que trabajó al servicio de las cortes portuguesa y española durante los años del descubrimiento de las tierras del Nuevo Mundo. En 1507, el geógrafo y cartógrafo alemán Martin Waldseemüller publicó un mapa en el que las nuevas tierras localizadas al oeste del Océano Atlántico eran llamadas «América», haciendo honor a Vespucio, quien supuestamente había sido la primera persona en percatarse de la existencia de un nuevo continente.

    La figura de Vespucio se ha visto desde entonces rodeada de dudas sobre la verosimilitud de los relatos que han exaltado su contribución al conocimiento de la geografía del continente que lleva su nombre. Los escritos atribuidos a Vespucio que sobreviven hasta nuestros días no hacen sino alimentar la controversia, ya que están plagados de contradicciones, descripciones confusas y fechas inverosímiles. En años recientes se ha sugerido que extensas secciones de esos escritos corresponden en realidad al trabajo de editores que añadieron material, en muchos casos ficticio, a los escritos originales de Vespucio.

    Uno de esos controvertidos relatos corresponde con el llamado cuarto viaje de Vespucio, descrito en la Lettera di Amerigo Vespucci delle isole nuovamente trovate in quattro suoi viaggi o «Carta de Américo Vespucio sobre las nuevas islas descubiertas durante sus cuatro viajes». El viaje, si es que realmente tuvo lugar, fue encomendado por Manuel I de Portugal y comandado por el capitán Gonzalo Coelho. Después de partir de Lisboa el 10 de mayo de 1503, la expedición pasó por Cabo Verde y por Sierra Leona en la costa Africana, para de ahí enfilar hacia las tierras recién descubiertas por Pedro Alvares Cabral en lo que hoy es Brasil. El 10 de agosto, día de San Lorenzo, estando a tres grados de latitud sur, los viajeros se encontraron con «una isla en la mitad del mar, muy alta y bella en su configuración», según se narra en la Lettera, que continúa:

    Encontramos que la isla estaba desierta, con abundancia de agua dulce, numerosos árboles y llena de aves terrestres y marinas en incontable cantidad. Eran tan mansas que las podíamos tomar con las manos. Cogimos tantas que pudimos llenar una de las lanchas con estos animales. No vimos otra cosa que ratas de gran tamaño, lagartijas con dos colas y algunas serpientes.

    Probable ruta del cuarto viaje de A. Vespucio. Mapa Google Earth

    La isla a la que se hace alusión es sin duda la mayor del archipiélago de Fernando de Noronha, localizado a unos 350 km de la costa brasileña y a poco menos de cuatro grados de latitud sur. El archipiélago y la isla más grande llevan el nombre de Fernão de Loronha, comerciante de la época que probablemente haya sido el patrocinador de la expedición. Loronha era el principal impulsor de la explotación del palo brasil (Caesalpinia echinata), un árbol del que se extraía una valiosa tintura roja y que dio posteriormente nombre al país.

    Existen serias dudas sobre la veracidad del relato en la Lettera. Para empezar, en el mapa de Cantino de 1502 ya aparece la isla de Fernando de Noronha con el nombre Sāo Joāo da Quaresma. Resulta inverosímil que Vespucio, avezado navegante,  no hubiera conocido el dato cuando supuestamente arribó a la isla en 1503 o posteriormente cuando escribió la Lettera. Otro argumento que se esgrimió por mucho tiempo es que los exploradores de los siglos posteriores a Vespucio nunca encontraron señales de las ratas de gran tamaño (topi molti grandi) que menciona la Lettera.

    Trachylepis atlantica. Foto: Jim Skea, Wikimedia

    A finales del siglo XIX, cuando la isla funcionaba como prisión, los naturalistas John Branner y H. N. Ridley visitaron el archipiélago. Además de las aves, los únicos vertebrados nativos de la isla que se conocían eran una lagartija escíncida (Trachylepis atlantica) y una anfisbena (Amphisbaena ridleyi), que podrían corresponder con las lagartijas y las serpientes mencionadas en la Lettera. Las lagartijas de dos colas probablemente eran individuos que estaban en proceso de regenerar la cola luego de un percance y las anfisbenas tienen un aspecto que semeja a las serpientes, aunque no pertenecen a ese grupo de animales. Branner y Ridley encontraron las islas infestadas de ratas y ratones, pero claramente estas eran ratas comunes (género Rattus) y ratones domésticos (Mus musculus) que habían llegado junto con los primeros colonizadores. Los dos naturalistas mostraron su asombro ante la cantidad de roedores. «Es simplemente imposible visualizar, sin haberlo observado y experimentado, cómo  los ratones pueden existir en tales cantidades», escribió Branner al describir la plaga de roedores en la isla Rapta. Las ratas de gran tamaño de Vespucio, en cambio, parecían haberse desvanecido sin dejar rastro.

    En 1973, Storrs Olson, ornitólogo de la Institución Smithsoniana en Washington, encontró restos óseos de un roedor en la parte noreste de la isla de Fernando Noronha. Años más tarde, en 1999, Michael Carleton y Olson describieron formalmente los huesos como pertenecientes a una nueva especie de rata, a la que llamaron Noronhomys vespuccii (la rata de Noronha de Vespucio). Carleton y Olson ubicaron la nueva especie dentro de un grupo de roedores de Sudamérica que se caracterizan por su gran tamaño; se estima que Noronhomys tenía un peso de unos 250 gramos, siendo entonces bastante más robustas que las ratas comunes, que normalmente pesan unos 150 gramos.  Aunque Noronhomys ya no se encuentra en la isla, es muy probable que en el  momento de la llegada de los europeos existiera todavía una población numerosa que se habría extinguido posteriormente por la introducción de ratas comunes y animales domésticos. Es muy probable que las «ratas de gran tamaño» que observó Vespucio hayan sido, en efecto, de la especie que ahora lleva su nombre.

    El re-descubrimiento de las ratas nativas de Fernando de Noronha aporta elementos tanto para el estudio histórico como natural de las islas. Por un lado, muestra que la persona que escribió la Lettera —haya sido éste el propio Vespucio o no– seguramente visitó la isla u obtuvo la información de un testigo de primera mano. Por el lado de las ciencias naturales, el archipiélago de Fernando Noronha sigue siendo una fuente de enigmas. Aunque los parientes más cercanos de las ratas nativas son roedores sudamericanos, los ancestros de las lagartijas parecen tener un origen africano, según estudios recientes. Tanto Vespucio como la isla que supuestamente visitó en 1503 permanecen envueltos en cierto aire de misterio y controversia.

    Referencias
    Branner JC
    . 1888. Notes on the fauna of the islands of Fernando de Noronha. The American Naturalist 22:861-871.
    Carleton, MD y SL Olson. 1999. Amerigo Vespucci and the rat of Fernando de Noronha: A new genus and species of Rodentia (Muridae: Sigmodontinae) from a volcanic island off Brazil’s continental shelf. American Museum Novitates 3256:1-59.
    Ridley HN. 1890. Notes on the zoology of Fernando Noronha. Journal of the Linnean Society of London, Zoology 20:473-570. 


  • Los cuernos del rinoceronte y la medicina tradicional china

    Cacería de rinocerontes de Java, W.F.A. Zimmermann, 1861

    Uno de los íconos de los programas internacionales de conservación de la diversidad biológica es el rinoceronte, o mejor dicho, el conjunto de las cinco especies vivientes de la familia Rhinocerotidae.  Dos de ellas son nativas de África (el rinoceronte negro y el blanco) y las otras tres subsisten en el sureste asiático (los rinocerontes de la India, de Sumatra y de Java).

    Los últimos años han sido críticos para las poblaciones tanto asiáticas como africanas de rinocerontes. Las poblaciones del rinoceronte negro africano alcanzaron un mínimo a mediados de la década de los noventas cuando había solamente 2,500 individuos de esta especie.  Se estima que actualmente quedan cerca de 5,000 individuos en el este y en el sur del continente, pero la subespecie del oeste (Diceros bicornis longipes) se declaró recientemente extinta en un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). [Más información en el blog «Crónicas de la Biodiversidad«]

    En Asia, la subespecie no insular del rinoceronte de Java (Rhinoceros sondaicus annamiticus) también fue declarada extinta con base en un estudio del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). En abril del 2010 fue hallado el cuerpo de un rinoceronte en el parque nacional Cat Tien de Vietnam. El animal había sido muerto por cazadores furtivos, quienes sustrajeron su cuerno y abandonaron el resto del cuerpo. Un análisis genético reveló que el rinoceronte había sido hembra y, con base en un muestreo de excretas en la zona, se determinó también que era el único (y por tanto el último) individuo en la reserva.  En octubre de 2011, la WWF emitió un comunicado de prensa en el que se informó de la extinción del rinoceronte de Java en Vietnam.  Con esto, la única población remanente del rinoceronte de Java, también en riesgo extremo de extinción con menos de cuarenta individuos, se encuentra en parque nacional Ujung Kulon de Indonesia, en la isla de Java.

    El Bencao Gangmu, siglo XVI

    El hecho de que lo único que se llevaron los cazadores furtivos del último de los rinocerontes de Vietnam haya sido el cuerno fue un claro recordatorio de un problema mayúsculo que enfrentan los programas de conservación. En muchos países del este de Asia se atribuyen propiedades medicinales al cuerno de los rinocerontes. En el Bencao Gangmu (Compendio de Materia Médica) del sabio chino Li Shizhen, escrito a finales del siglo XVI, se da cuenta de las supuestas propiedades medicinales del polvo de cuerno de rinoceronte para tratar desde fiebres hasta alucinaciones y pesadillas, pasando por vómitos, artritis, malestares de la garganta y sangrado rectal. Se recomienda también para prevenir y controlar envenenamientos, aunque se advierte que las mujeres embarazadas no deben usarlo, pues puede matar al feto. Más recientemente, al parecer debido a los relatos de viajeros europeos del siglo XIX, se le ha atribuido también al cuerno de rinoceronte propiedades afrodisíacas.

    Cuerno de rinoceronte. Tibet, 1938. Archivo Federal Alemán

    El reciente crecimiento de la economía china ha aumentado la demanda mundial por productos derivados de la fauna silvestre. El cuerno de rinoceronte y el marfil de los colmillos de elefante son de los productos que más preocupan a los grupos de conservación. En África, la cacería de elefantes y otros animales se ha incrementado notablemente, muchas veces asociada a la entrada de compañías de construcción chinas, según un reportaje del periodista Alex Shoumatoff. La reciente presión sobre las poblaciones de rinocerontes negros y la desaparición de la subespecie occidental sin duda son consecuencias directas de la demanda de cuernos de rinoceronte en los mercados asiáticos.

    La parte más triste de esta historia es que las supuestas propiedades medicinales del cuerno de rinocerontes son seguramente falsas. Los cuernos de los rinocerontes están formados por queratina, el mismo tipo de proteína estructural que constituye las uñas y los pelos de los mamíferos. Aunque hay pequeñas diferencias en la composición química de las queratinas que provienen de diferentes partes del cuerpo o de diferentes poblaciones, la estructura básica es la misma, y a la fecha no se ha demostrado que la queratina sea eficaz en el tratamiento de ninguna enfermedad. Como los conservacionistas gustan de decir, en lugar de consumir polvo de cuerno de rinoceronte, uno podría simplemente masticar sus propias uñas y el efecto curativo sería exactamente el mismo: ninguno.

    El Bencao Gangmu contiene remedios basados en hierbas y otros productos naturales cuya efectividad ha sido demostrada con estudios modernos. Sin embargo, el Compendio incluye también muchos errores, como el afirmar que el plomo no tiene ningún efecto negativo. Otro de sus errores, el del cuerno de rinoceronte, afecta no solamente a cientos de miles o millones de usuarios que creen encontrar en el polvo de queratina una cura para sus males, sino también a las cinco especies de rinocerontes. En este caso, la aplicación de un supuesto conocimiento tradicional acarrea gravísimas consecuencias para las poblaciones humanas y las animales.

    Rinoceronte negro africano
  • Historias de cromosomas X y Y: La calvicie y la diversidad humana

    Los eunucos ni padecen gota ni se quedan
    calvos.
    Hipócrates, Aforismos y Sentencias

    Hipócrates. Busto por Peter Paul Rubens

    Hipócrates, el padre de la medicina occidental, tenía buenas razones para interesarse en la pérdida del cabello ya que, según las imágenes que de él existen, sufría de los síntomas de lo que hoy en día conocemos como alopecia androgénica masculina o calvicie común.  Precisamente la observación de Hipócrates de que los eunucos no desarrollan calvicie fue una de las pistas para entender el mecanismo próximo de la pérdida de cabello.  En los años 1940s se demostró que la presencia de testosterona es necesaria para el desarrollo de la calvicie común.  Tal como lo notó Hipócrates, las personas castradas o con alguna disfunción en la producción de hormonas masculinas nunca desarrollan alopecia.

    Ahora bien, para que se manifieste la calvicie es necesario también que la persona tenga predisposición genética.  Desde principios del siglo XX se observó que la tendencia a la alopecia se hereda principalmente por vía materna.  En otras palabras, un buen predictor de calvicie en un hombre es la presencia de la condición en los hermanos de su madre y en otros parientes por la rama materna.  En 2005 se identificó en el cromosoma X un gen que controla la manera en que los folículos de los cabellos interactúan con las hormonas masculinas, determinando así el desarrollo de la calvicie.  El cromosoma X de los hombres se hereda directamente de la madre, de manera que el descubrimiento del gen corroboraba la observación de que la calvicie tiende a manifestarse a lo largo de las líneas maternas.

    Sin embargo, el proceso es más complicado.  En 2008 se reportó el descubrimiento de un gen en el cromosoma 20 que está también involucrado en el desarrollo de la calvicie.  Este gen no es dominante ni recesivo, sino aditivo; las personas con una copia del gen son más propensas a la calvicie, pero menos que los que tienen dos copias.  El que un hombre desarrolle calvicie prematura o no depende entonces de la interacción de dos genes, uno de los cuales está ligado al cromosoma X, y de los niveles de hormonas sexuales en su cuerpo.  Conocer los antecedentes familiares de calvicie puede darnos indicios sobre la probabilidad de desarrollar alopecia, pero se trata en realidad de un fenómeno que está determinado tanto por la genética como por las condiciones ambientales.

    La escala Norwood-Hamilton de calvicie

    La incidencia de la calvicie es alta.  En las sociedades occidentales alrededor de un 40% de los hombres la desarrollan antes de los 40 años, y el porcentaje aumenta considerablemente con la edad.  ¿Qué proceso biológico puede explicar la existencia de tanta gente calva?  Se ha sugerido que la calvicie podría ser beneficiosa por otorgar al hombre una imagen de sabiduría y estatus social.  Según esta hipótesis, las personas calvas tendrían mayores probabilidades de pasar copias de sus genes a las siguientes generaciones.  La herencia por vía materna, sin embargo, debilita esta hipótesis porque tendría que existir algún mecanismo que ligara las ventajas de la calvicie con la sobrevivencia y reproducción de los parientes femeninos.

    Una explicación más simple tiene que ver con la baja diversidad que existe en el cromosoma X en las poblaciones humanas fuera de África.  En el Congreso Internacional de Genética Humana que se desarrolló en octubre de este año en Montreal, Canadá, Andrew Clark, de la Universidad de Cornell, mostró evidencia de que el número de alelos polimórficos (es decir, que pueden tener diferentes formas) es significativamente mayor en los cromosomas X de mujeres de África que en mujeres de otros continentes.

    La explicación para este patrón es que cuando los ancestros de los seres humanos de Europa, Asia y el resto del mundo salieron de África lo hicieron en grupos pequeños.  Por un simple efecto de tamaño de muestra pequeño (lo que en genética de poblaciones se conoce como un cuello de botella), sólo una pequeña parte de la diversidad original en África pudo ser transmitida al resto de la población humana.  En el caso del cromosoma X la pérdida de diversidad pudo haber sido aún mayor si en los grupos nómadas la proporción de mujeres era muy baja, como parece ser que fue el caso.

    Consuelo o no para los millones de hombres que sufren calvicie, tal vez la alta frecuencia del gen de la alopecia en el cromosoma X sea simplemente un reflejo de la historia de la evolución y migración de los seres humanos.

    Referencias
    Gibbons, A. 2011. X-tra diversity for Africans.  Science 334:582-583.
    Gottipati, S., L. Arbiza, A. Siepel, A. G. Clark, A. Keinan. 2011. Analyses of X-linked and autosomal genetic variation in population-scale whole genome sequencing. Nature genetics, 43(8): 741-743.
    Yip, L., N. Rufaut, R. Sinclair. 2011. Role of genetics and sex steroid hormones in male androgenetic alopecia and female pattern hair loss: An update of what we now know. Australasian Journal of Dermatology 52:81-88-