LA CURIOSA HISTORIA DEL CANGREJO SAMURAI

La batalla naval de Dan-no-ura marcó el final del clan de los Taira (o Heike).  El 25 de abril de 1185, las fuerzas del clan de los Genji, lideradas por Minamoto no Yoshitsune, aplastaron a los Heike en el encuentro final de una guerra de cinco años que fue la culminación de décadas en conflicto por el control del poder en el Japón del siglo XII.  Al presentir el final, la abuela del emperador Antoku tomó al niño de apenas siete años en sus brazos y se arrojó al mar, en donde los dos se ahogaron.  Igual suerte corrieron muchos de los valerosos guerreros Heike, incluyendo su líder Tomomori.  Según el Heike monogatari (la épica del clan Heike), el espíritu de estos guerreros vive aún en las profundidades del mar de Japón.

La trágica historia de los Heike se recrea en las leyendas y en varias representaciones del kabuki, el estilizado teatro japonés.  Una de las leyendas afirma que el espíritu de los guerreros ahogados en Dan-no-ura subsiste en una especie de cangrejo local, llamado precisamente heikegani (Heikea japonica).  En estos animales, el dorso del caparazón presenta curiosas rugosidades que semejan una cara humana gesticulando a la manera de un estoico guerrero japonés. Según la leyenda, los Heike se transformaron en estos cangrejos al hundirse en las aguas de Dan-no-ura, tal como se puede ver en la ilustración de la derecha, tomada de un grabado en madera de Utagawa Kuniyoshi, que data del siglo XIX.

En 1952, en un artículo de la revista Life, Julian Huxley se refirió a los cangrejos Heike como un ejemplo de animales que en su morfología semejan algo diferente, en este caso una cara humana.  Huxley, uno de los biólogos de la primera mitad del siglo XX que con mayor vigor defendieron la idea de que la selección natural es la principal fuerza atrás del proceso de evolución, insiste en el artículo en que el peculiar aspecto de los heikegani no puede deberse a la casualidad.  Es, afirma Huxley, “una adaptación específica que solo pudo haber sido producida por selección natural actuando a lo largo de cientos de años.”  Según Huxley, los pescadores evitan comer aquellos cangrejos con mayor semejanza a una cara humana, de manera que a lo largo de las generaciones estos animales fueron favorecidos por la selección (en este caso artificial) y son hoy en día más frecuentes que los cangrejos con menor parecido a una cara.

La hipótesis de Huxley fue retomada años más tarde por Carl Sagan en el episodio Una voz en la fuga cósmica de su serie de televisión Cosmos para ilustrar, con su inigualable elocuencia, el concepto de la selección artificial.  “¿Cómo se consigue que el rostro de un guerrero quede grabado en el caparazón de un cangrejo?” se pregunta en forma retórica Sagan.  “La respuesta parece ser que fueron los hombres quienes hicieron la cara.”  La explicación de Sagan es básicamente la misma que la de Huxley: En un pasado remoto pudieron haber surgido algunos cangrejos con una ligera semejanza a una cara humana.  Los pescadores, al observar el parecido y por respeto a los guerreros ancestrales, habrían regresado a estos cangrejos al mar, permitiendo su supervivencia y reproducción.  Después de cientos de años, los cangrejos más comunes tenderían a ser los más parecidos a una cara.  Un bello ejemplo de selección artificial. ¿O no?

La realidad es que es muy poco probable que la morfología del caparazón de los heikegani tenga algo que ver con los pescadores japoneses, y mucho menos con los guerreros samurais del siglo XII.  En 1993, Joel Martin publicó en la revista Terra un análisis de la hipótesis Huxley/Sagan y, no sin cierto dejo de tristeza, presentó varias piezas de evidencia en contra.  Para empezar, hay que recordar que las rugosidades en el caparazón de los cangrejos resultan de la configuración de los sitios en los que los músculos se insertan.  Las formas que vemos en el caparazón probablemente sí están sujetas a selección natural, pero por razones funcionales.  Como Martin señala, existen muchas especies de cangrejos, además de los heikegani, en las que se pueden observar figuras semejantes a rostros humanos.

Existen también fósiles de cangrejos emparentados con los heikegani en los que aparecen los supuestos rostros.  Estos fósiles provienen por supuesto de tiempos anteriores a la batalla de Dan-no-ura (de hecho son más antiguos que el ser humano).  En todo caso, la fuerza de selección propuesta por Huxley no existe: los pescadores japoneses ni siquiera se comen estos cangrejos, independientemente de si tienen o no “caras” en el caparazón.  De hecho, los heikegani son tan pequeños (hasta tres centímetros) que realmente no vale la pena siquiera intentar extraer algo de carne de ellos.  En suma, la hipótesis de Huxley y Sagan, por bella que parezca, no se sostiene ante los hechos científicos.

La historia de los heikegani es un ejemplo de lo que T. H. Huxley, el abuelo de Julian, llamó “la gran tragedia de la ciencia: la muerte de una bella hipótesis en manos de una horrible verdad.”

Referencias

Huxley, J. S.  1952. Evolution’s copycats.  Life, 30 de junio de 1952.
Martin, J. W. (1993). The Samurai Crab.  Terra 31 (4): 30–34.
Sagan, C. 1980.  Cosmos: A personal voyage.  La historia de los heikegani puede verse en Youtube

Figuras

1. Nasu no Yoichi, guerrero Genji del siglo XII.  Museo Watanabe, Tottori.
2. El fantasma de Taira Tomomori, guerrero Heike del siglo XII.  Grabado en madera de Utagawa Kuniyoshi (siglo XIX).
3. Paradorippe granulata, un pariente cercano del cangrejo heikegani, mostrando “la cara humana” en el dorso del caparazón.  Tomado de Martin 1993.
4. La palabra “samurai” en kanji.

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7 pensamientos en “LA CURIOSA HISTORIA DEL CANGREJO SAMURAI

  1. Acabo de descubrir la historia gracias a uno de los capítulos de “Cosmos”. Carl Sagan, aun después de muerto no deja de sorprenderme.
    Me pareció algo curioso y decidí buscar más información al respecto.
    Gracias ;)

  2. Pingback: La muerte de una bella idea a manos de una horrible verdad | Naukas

  3. Discrepo; el gran Carl Sagan no dijo nunca que fuera así, sino que podría ser así. Era solo una hipótesis, Pero en todo caso su objetivo era explicar como la evolución puede llevar a formas de vida tan curiosas a una audiencia creacionista. Y este ejemplo era bueno. ¿Que no es cierto? Vale. Pero todo el mundo entendió como el hombre puede condicionar la evolución, que era su objetivo.

    • ¿Y cómo quieres desembarcar el bulo creacionista con otro bulo? No puedes hablar de evidencias científicas con algo que no lo sea. Si encima caes en las… poesía tenemos algo similar a los mitos. Y hay mejores ejemplos que los cangrejos. Es como intentar impresionar a la gente con la Fábula de los Monos diciendo (y creyendo) que es un experimento real XD.

  4. Pingback: La curiosa historia del cangrejo samurai

  5. El hecho de que se mencione la historia de los cangrejos en la serie cosmos es simplemente para ejemplificar la selección natura, precisamente por ser una serie de divulgación científica el público a la que va dirigida no es del todo técnico/científico por lo cual debió ser más accesible. En ningún momento se da como un hecho consumado.

  6. No entiendo la crítica. Tal como explicas que contaba Sagan “En un pasado remoto pudieron haber surgido algunos cangrejos con una ligera semejanza a una cara humana. Los pescadores, al observar el parecido y por respeto a los guerreros ancestrales, habrían regresado a estos cangrejos al mar, permitiendo su supervivencia y reproducción. Después de cientos de años, los cangrejos más comunes tenderían a ser los más parecidos a una cara.” Nada de lo que añades quita un ápice a la verosimilitud de la explicación.
    Que las rugosidades del caparazón tengan su razón de ser en la morfología interna del cangrejo lo único que explica es cómo pudieron surgir esas formas. No iba a ser por una batalla medieval. La selección natural opera sobre lo que previamente existe.
    Que otras especies de cangrejos también tengan esas formas confirma que esta especie no tiene nada de particular, salvo el hecho del probable endemismo que sí que se localiza en el sitio histórico.
    Que especies fósiles emparentadas muestren también esas formas, pues más de lo mismo; la forma existía con anterioridad a la batalla.
    La explicación de Sagan no habla de cómo surgieron las rugosidades, sino de qué ha producido que dicha forma se haya hecho dominante en la zona: “Después de cientos de años, los cangrejos más comunes tenderían a ser los más parecidos a una cara.”
    ¿Qué la selección natural no existió porque los pescadores no comen esos cangrejos, y además, no se podrían comer por ser pequeños? Bueno, pues que no se los coman a ellos y a otros sí, parece que pudiera tener influencia. ¿Que son pequeños? Entonces son ideales para pescar pulpo a anzuelo (técnica de pesca con siglos de existencia). A menos que a partir del siglo XII los devolvieran al mar por recordarles a los samurais.

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